Todos nos hemos preguntado cuál IA es mejor y por qué. Y en la actualidad, aún más: seguramente ya pasaste de probar ChatGPT a saltar a Gemini, después a Claude y, ¿por qué no?, a alguna open source que seguramente hace prácticamente lo mismo.
Y es que, si eres una persona curiosa, emprendedora, tienes una startup o quieres crear un negocio, seguramente ya estás implementando la IA en tus procesos, probablemente en algunas tareas más complejas que otras. Pero, si no eres una persona experta en tecnología, lo más probable es que no llegues a su máxima capacidad. Entonces, ¿qué hace que abandones una IA para ir tras otra? ¿Y que, cuando llegues a ella, creas que tu trabajo se optimizó x5 o x10 y quieras evangelizar a tus amigos o familia sobre el cambio más conveniente, como si estuvieras hablando de tu gimnasio o de una marca de leche en el súper, si todas pueden hacer prácticamente “lo mismo”?
Desde hace un tiempo, Claude lleva la delantera. Muchísima gente que trabaja usa alguna especie de terminal de Claude, y Claude se ha esforzado mucho por mantener su sistema actualizado y por comunicar a sus usuarios lo mucho que se esfuerza para que sigan siendo su prioridad. Bueno, esto y su finalmente anunciada salida a bolsa: Anthropic presentó públicamente su formulario S-1 el 26 de octubre de 2026, para cotizar en el Nasdaq con el símbolo “ANT”.
Y, sin embargo, Grok Bot viene colándose por las rendijas de la curiosidad: Grok Bot y sus agentes, que te hacen creer que tienes un grupo de empleados a tu disposición. Es la apuesta de xAI para el mundo empresarial, y se conecta con muchas apps habituales de trabajo, como Google Workspace, Slack, Microsoft 365, Salesforce, Notion, GitHub y Jira.
Después de mucho pensarlo y hablarlo con personas de ambas partes, este es mi veredicto: estamos ante un problema de diseño.
Gestión de “equipo” vs. “proyecto”
- Grok Bot, el modelo “equipo”: la experiencia gira en torno a personajes. Creas bots con un rol fijo (uno de marketing, otro de ventas, otro de atención al cliente) y puedes reunirlos en una misma conversación. Allí se reparten el trabajo y se pasan tareas entre ellos mientras tú haces de jefe y supervisas.
- Claude, el modelo “proyecto”: la experiencia gira en torno a espacios de trabajo. Tú organizas proyectos, les das instrucciones y contexto, y cuando el encargo es complejo, Claude decide por su cuenta repartirlo: crea ayudantes temporales que trabajan en paralelo en segundo plano y desaparecen al terminar. Tú no ves ese reparto; solo recibes el resultado final ya resuelto.
Claude funciona y se autorregula por proyectos que se almacenan en sandbox (entornos aislados donde cada espacio trabaja con su propio contexto) y trabajan de forma aislada. Su interfaz y su experiencia te inducen a esta forma de trabajo y, por ende, la organización intuitiva del trabajo va en esa dirección. Por eso, si no eres una persona particularmente organizada, acabas teniendo un montón de chats con un montón de tareas que no recuerdas y que la IA no conecta entre sí, y proyectos sin terminar.
Grok Bot, en cambio, por diseño te lleva a formar núcleos de trabajo (agentes: asistentes de IA con un rol y unas tareas definidas) y a almacenar todo allí, creando una única fuente de información. Esto hace que el trabajo, bajo nuestra percepción, sea mucho más AI friendly. Lo curioso es que, si le pides a Claude que haga lo mismo, lo hace. Entonces, ¿en qué radica la diferencia? En la interfaz, el diseño y la experiencia de usuario.
Cuando te preguntes cómo el diseño puede influir en la manera en que interactúan tus usuarios, piensa en Claude y Grok Bot. Son productos de dos compañías gigantes, Anthropic y xAI, con la mayor tecnología de Occidente a su disposición, y aun así generan dos percepciones del trabajo completamente diferentes. En una ves a tu equipo; en la otra solo ves el resultado.
Y aunque en tecnología las respuestas o los procesos sean muy similares, la experiencia y el resultado que recibimos son completamente distintos. Al final del día, es la percepción de valor del usuario sobre el producto lo que realmente lo hace valioso. Y en tiempos de IA, es la organización del trabajo lo que hace que esos 30 euros al mes sean algo que de verdad estamos dispuestos a pagar.
Sea cual sea la herramienta que prefieras, recuerda que la organización de tu trabajo también depende de ti. Todos nos sentimos mucho más inteligentes usando la IA y construyendo nuestras propias apps, pero al final del día estamos a una decisión humana de ahogarnos en archivos o de sacarle realmente el mayor provecho a la herramienta.
Y si eres tú quien diseña, preguntas básicas como “¿de qué manera quiere mi usuario recibir la información?” o “¿qué le ayuda a organizar su trabajo y a tomar decisiones?” son las que, en estos momentos, hacen el show y le dan valor a la tecnología. Antes de lanzar algo al mercado o actualizar tu proyecto, piensa en cómo lo utilizará tu usuario, porque un mapa sin instrucciones es solo papel impreso.


